Aita Mari: Dos rescates en una semana y una denuncia humanitaria en el Mediterráneo Central

En apenas una semana de abril de 2025, el buque humanitario Aita Mari, ha protagonizado dos rescates que salvaron la vida de más de 230 personas en el Mediterráneo Central. Estos operativos vuelven a poner en evidencia la dramática situación de quienes arriesgan todo por encontrar un lugar seguro para vivir.

Salvamento en condiciones extremas

El 5 de abril, el Aita Mari rescató a 108 personas, entre ellas 13 menores y varias mujeres en situación vulnerable, de dos embarcaciones a la deriva. Pese a solicitar un puerto cercano debido al estado crítico de los supervivientes y la previsión de temporal, el gobierno italiano asignó Salerno como destino, a dos días de navegación. Durante la travesía, el barco enfrentó olas de más de dos metros y vientos de 25 nudos, lo que provocó un sufrimiento innecesario a los rescatados, según denunció la ONG.

Un nuevo rescate bajo amenaza

Apenas días después, el Aita Mari volvió a zarpar, realizando un nuevo rescate el 13 de abril. En esta ocasión, salvó a 125 personas, incluidas 19 menores y 2 mujeres embarazadas, en una operación especialmente tensa: durante la búsqueda, una patrullera de la Guardia Costera Libia amenazó al buque apuntándolo con un arma automática y ordenándole abandonar la zona. Estas acciones reflejan el creciente peligro que enfrentan no solo los migrantes, sino también las organizaciones humanitarias en el terreno. 

Además, el Aita Mari fue testigo directo de una intercepción violenta en la que las autoridades libias devolvieron a un grupo de migrantes a Libia, un país que no puede ser considerado seguro. Las personas devueltas corren un alto riesgo de ser encarceladas, torturadas o explotadas en centros de detención, en flagrante violación del derecho internacional.

 

La externalización de fronteras y la crisis de derechos humanos

Estos rescates se producen en un contexto cada vez más hostil para las personas migrantes y las ONGs. La creciente externalización de fronteras promovida por la Unión Europea, que apoya a países como Libia y Túnez para frenar los flujos migratorios, está provocando una intensificación de la represión y de las violaciones de derechos humanos. SMH denuncia que el nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo amenaza con criminalizar la labor humanitaria y agrava la crisis humanitaria en la región.

Desde su inicio, el Aita Mari ha salvado la vida de más de 1.500 personas, demostrando que la solidaridad y la defensa de los derechos humanos siguen siendo más necesarias que nunca.